La vida es un regalo. He dejado de temer al tiempo y ahora soy su aliado. Todo empezó en Reus pero nos vimos por primera vez en la plaza del reloj en el barrio de Gràcia. La conocí sentado en las bancas de la misma plaza haciendo cervezas entre amigos. La primavera había entrado del todo y el verano se anunciaba con noches calurosas que refrescábamos con la lluvia de mayo. Con el sol llegaron los festivales de reggae en la playa para escapar al frenético ritmo urbano de Barcelona. Todo el barrio respondió entusiasmado a la convocatoria para el Reggus 2.007 pero al final sólo vino ella. Yo había estado un par de veces en Tarragona pero no conocía de memoria el camino a Reus. Cogimos el tren en Sants Estació y viajamos encaramados en un portamaletas que hizo las veces de sofá-cama durante el viaje. Me empezó a gustar de verdad cuando sacó los pequeños altavoces de su mochila y acompañó con música nuestro camino de fin de semana: Toots & the Maytals-Dennis Alcapone-Gregory Isaacs-U Roy-Tapper Zukie. Los 60 minutos de viaje se evaporaron y caminando distraídos sobre la costa mediterránea terminamos zambullidos en el mar frente a las ruinas de un anfiteatro romano en Tárraco. Ella es un pez-gato. Bebimos cerveza fría y celebramos el buen tiempo. Sobre las 8 de la tarde cogimos el tren a Reus. Nunca planteamos que haríamos con nuestra existencia hasta el amanecer. Tácitamente consentimos en dejarnos llevar, marcando los principios básicos de un ritmo cardiaco incapaz de interrumpirse. Caminamos fascinados una rambla de Reus y nos prometimos kalitmotxo. Unas vueltas incoherentes por el pueblo nos llevaron al Camp de futbol de la Pastoreta. A las puertas del festival descansamos. Improvisamos una vereda como altar para mezclar el vino y la cocacola. La gente llegaba en grupos. En el escenario central una banda local probaba sonido. La luna llena brillaba sobre el horizonte naranja de la puesta solar. Yo la imaginé amarilla en el puerto de Paita, al norte del Perú. Sobre la medianoche salieron los Skatalites al escenario y arrancaron con Scandal Ska. La banda es un clásico renovado en el tiempo. “La Sonora Matancera del reggae”. Leyenda actual siempre vigente. 45 años de buena vibra metálica-romántica-sólida y persuasiva. No dejamos de bailar nunca. Brazos y piernas. Adelante y atrás. Pasos cortos y pausados, sin adelantar el ritmo, regalándonos a la tierra agradecidos por la música y el fuego. Ventana espacial ilimitada. El cuerpo vive sólo, el corazón es un músculo y sus movimientos son involuntarios. Un poderoso soundsystem de reggae roots-ragga-dancehall selecto en un extremo del campo no dejaba que nadie cayera. Ella me regaló su cuello y yo me dejé llevar por la deliciosa fragancia de nuestro sudor nocturno. Pegamos nuestros cuerpos contra la música y nos dejamos arrastrar hasta el fondo del mar. Imposible despegarnos. Amanecimos juntos en la estación de Reus y seguimos dándonos besos sonámbulos e inconscientes por todo el camino de vuelta a Barcelona. Perdimos el primer tren por no querer separarnos tan pronto. Es más, a veces sospecho que sigo placenteramente dormido en aquella estación junto a ella y que estos días forman parte de un sueño fantástico de verano del que me niego a despertar. Nos tomó un tiempo volver a vernos pero los festivales de verano siguieron siendo la excusa perfecta para todos nuestros planes. Sol-sal-calor-pisco y maría. Me fui en agosto para las vacaciones. Volé a Lima y la dejé durmiendo en mi cama. Nunca nos despedimos. Yo no pude dejar de pensar en ella mientras buceaba branquial la ciudad pecera de la niebla y el terremoto. El viento del pacífico sur me señaló el camino correcto. Volví a Barna para encontrarla y la encontré para quedarme con ella. El lunes hacemos 35 semanas de embarazo y en marzo nace Maia, nuestra pequeña pajarita acuática. Ahora soy el cómplice perfecto de la vertiginosa manía del tiempo de pasar volando ante nuestras narices. Nada mejor que los días de 12 horas, las horas de 5 minutos y los minutos imperceptibles. Quiero ver la cara de mi hija, quiero verla crecer. Re-descubrir el mundo a su lado será la aventura más fabulosa que hayamos enfrentado nunca. La vida me regala mujeres y yo sonrío agradecido.
domingo 15 de febrero de 2009
la vida es un regalo
La vida es un regalo. He dejado de temer al tiempo y ahora soy su aliado. Todo empezó en Reus pero nos vimos por primera vez en la plaza del reloj en el barrio de Gràcia. La conocí sentado en las bancas de la misma plaza haciendo cervezas entre amigos. La primavera había entrado del todo y el verano se anunciaba con noches calurosas que refrescábamos con la lluvia de mayo. Con el sol llegaron los festivales de reggae en la playa para escapar al frenético ritmo urbano de Barcelona. Todo el barrio respondió entusiasmado a la convocatoria para el Reggus 2.007 pero al final sólo vino ella. Yo había estado un par de veces en Tarragona pero no conocía de memoria el camino a Reus. Cogimos el tren en Sants Estació y viajamos encaramados en un portamaletas que hizo las veces de sofá-cama durante el viaje. Me empezó a gustar de verdad cuando sacó los pequeños altavoces de su mochila y acompañó con música nuestro camino de fin de semana: Toots & the Maytals-Dennis Alcapone-Gregory Isaacs-U Roy-Tapper Zukie. Los 60 minutos de viaje se evaporaron y caminando distraídos sobre la costa mediterránea terminamos zambullidos en el mar frente a las ruinas de un anfiteatro romano en Tárraco. Ella es un pez-gato. Bebimos cerveza fría y celebramos el buen tiempo. Sobre las 8 de la tarde cogimos el tren a Reus. Nunca planteamos que haríamos con nuestra existencia hasta el amanecer. Tácitamente consentimos en dejarnos llevar, marcando los principios básicos de un ritmo cardiaco incapaz de interrumpirse. Caminamos fascinados una rambla de Reus y nos prometimos kalitmotxo. Unas vueltas incoherentes por el pueblo nos llevaron al Camp de futbol de la Pastoreta. A las puertas del festival descansamos. Improvisamos una vereda como altar para mezclar el vino y la cocacola. La gente llegaba en grupos. En el escenario central una banda local probaba sonido. La luna llena brillaba sobre el horizonte naranja de la puesta solar. Yo la imaginé amarilla en el puerto de Paita, al norte del Perú. Sobre la medianoche salieron los Skatalites al escenario y arrancaron con Scandal Ska. La banda es un clásico renovado en el tiempo. “La Sonora Matancera del reggae”. Leyenda actual siempre vigente. 45 años de buena vibra metálica-romántica-sólida y persuasiva. No dejamos de bailar nunca. Brazos y piernas. Adelante y atrás. Pasos cortos y pausados, sin adelantar el ritmo, regalándonos a la tierra agradecidos por la música y el fuego. Ventana espacial ilimitada. El cuerpo vive sólo, el corazón es un músculo y sus movimientos son involuntarios. Un poderoso soundsystem de reggae roots-ragga-dancehall selecto en un extremo del campo no dejaba que nadie cayera. Ella me regaló su cuello y yo me dejé llevar por la deliciosa fragancia de nuestro sudor nocturno. Pegamos nuestros cuerpos contra la música y nos dejamos arrastrar hasta el fondo del mar. Imposible despegarnos. Amanecimos juntos en la estación de Reus y seguimos dándonos besos sonámbulos e inconscientes por todo el camino de vuelta a Barcelona. Perdimos el primer tren por no querer separarnos tan pronto. Es más, a veces sospecho que sigo placenteramente dormido en aquella estación junto a ella y que estos días forman parte de un sueño fantástico de verano del que me niego a despertar. Nos tomó un tiempo volver a vernos pero los festivales de verano siguieron siendo la excusa perfecta para todos nuestros planes. Sol-sal-calor-pisco y maría. Me fui en agosto para las vacaciones. Volé a Lima y la dejé durmiendo en mi cama. Nunca nos despedimos. Yo no pude dejar de pensar en ella mientras buceaba branquial la ciudad pecera de la niebla y el terremoto. El viento del pacífico sur me señaló el camino correcto. Volví a Barna para encontrarla y la encontré para quedarme con ella. El lunes hacemos 35 semanas de embarazo y en marzo nace Maia, nuestra pequeña pajarita acuática. Ahora soy el cómplice perfecto de la vertiginosa manía del tiempo de pasar volando ante nuestras narices. Nada mejor que los días de 12 horas, las horas de 5 minutos y los minutos imperceptibles. Quiero ver la cara de mi hija, quiero verla crecer. Re-descubrir el mundo a su lado será la aventura más fabulosa que hayamos enfrentado nunca. La vida me regala mujeres y yo sonrío agradecido.
